Infantino abandona plano de venda de ações da Fifa

Infantino renuncia al proyecto de monetización de la Fifa
El presidente de la Fifa, Gianni Infantino, ha decidido abandonar la iniciativa de comercializar parte de las operaciones de la entidad internacional tras enfrentar resistencia generalizada de las confederaciones continentales. La decisión de desistir del plan para crear una empresa y vender acciones fue comunicada oficialmente el viernes por la noche a través de un comunicado emitido por la organización que rige el fútbol mundial.
Razones del abandono del proyecto
En el comunicado oficial, Infantino explicó las motivaciones detrás de la desistencia. "Como indicamos desde el principio, esta iniciativa solo procedería si contara con el respaldo mayoritario de nuestras Asociaciones Miembro y siempre condicionado a un proceso exhaustivo de consulta con ellas, con el Consejo de la Fifa, las Confederaciones y todos los interesados en general", señaló el mandatario.
El presidente agregó un argumento crucial en su justificación: "Después de escuchar cuidadosamente cada una de las opiniones recibidas, quedó demostrado que el proyecto generó divisiones de una magnitud que, sin importar el grado de respaldo que pudiera alcanzarse, ya no se alinea con los intereses de los objetivos que establecimos inicialmente".
Detalles del plan original de Infantino
Apenas tres días antes de su abandono, la Fifa había revelado públicamente la estructura del ambicioso plan. La propuesta consistía en establecer una nueva empresa corporativa responsable de la operación y gestión de las principales competiciones internacionales bajo el paraguas de la Fifa, incluyendo la Copa del Mundo y la recientemente creada Copa del Mundo de Clubes.
El objetivo financiero del esquema era significativo: la entidad esperaba recaudar aproximadamente 4.200 millones de dólares estadounidenses, cifra equivalente a alrededor de 21.500 millones de reales brasileños al cambio de entonces. Para lograrlo, se comercializarían participaciones accionarias minoritarias en esta nueva entidad corporativa a inversores privados interesados en el crecimiento del fútbol profesional global.
Proceso de aprobación y resistencia inicial
El mecanismo de aprobación del proyecto requería la validación de las 211 asociaciones nacionales que conforman la membresía de la Fifa, representando un país cada una de ellas. Se había establecido una fecha límite del 19 de septiembre para que estos organismos expresaran su posición respecto a la propuesta, brindando un período relativamente breve para el análisis y la toma de decisiones.
Sin embargo, la reacción negativa fue inmediata y contundente. Apenas horas después del anuncio oficial, comenzaron a manifestarse las confederaciones continentales con críticas severas al proyecto de Infantino.
Oposición de las confederaciones continentales
La Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (Uefa) fue la primera confederación en expresar su rechazo al plan, utilizando los términos más duros posibles en su comunicado oficial. La entidad europea no solo manifestó su desaprobación, sino que emitió una advertencia explícita: sus 55 asociaciones miembro boicotearían cualquier competición futura organizada por la Fifa si se procedía con la venta de acciones.
Esta amenaza de boicot representaba un riesgo existencial para los planes de la Fifa, considerando la importancia comercial y deportiva del fútbol europeo. La Confederación de Fútbol de América del Norte, Central y el Caribe (Concacaf), que agrupa a países de estas regiones geográficas, también emitió una nota oficial rechazando categóricamente la medida. De manera similar, la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) se sumó a las voces de oposición con su propia declaración de desaprobación.
Posiciones de otras confederaciones
Las tres confederaciones continentales restantes adoptaron una estrategia diferente. La Confederación Africana de Fútbol, la Confederación de Fútbol de Oceanía y la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) no emitieron posicionamientos públicos inmediatos sobre el tema. En su lugar, decidieron convocar a reuniones formales con sus asociaciones afiliadas para debatir el proyecto en profundidad antes de tomar una posición oficial.
La Conmebol, siendo la última en pronunciarse, lo hizo apenas horas antes de que Infantino anunciara la desistencia del proyecto. Esta convergencia temporal sugiere que la ecuación política había alcanzado un punto de no retorno para la iniciativa.
Impacto y perspectivas futuras
La desistencia de Infantino marca un punto de inflexión significativo en los esfuerzos por transformar la estructura comercial de la Fifa. La oposición coordinada de múltiples confederaciones demostró ser un obstáculo insalvable para el proyecto, independientemente del mérito económico que pudiera tener. Esta situación refleja las tensiones subyacentes en la gobernanza del fútbol internacional y la compleja dinámica entre la administración central de la Fifa y sus miembros continentales.




